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UNA RUTA CON MUCHO ARTE

Recorrer Murcia con Salzillo

Hoy imaginamos cómo Salzillo, una de las mayores personalidades históricas de Murcia, nos enseña su ciudad con los cambios que ha sufrido en los últimos 300 años.

Un artículo de David Escribano, autor en Viajablog

Un 12 de mayo de 1707 nacía, en una modesta casa de Murcia, Francisco Salzillo y Alcaraz. Hijo de un escultor italiano y una murciana, a los 20 años heredaría el taller escultórico de su padre y comenzaría una carrera que le convertiría en uno de los mejores escultores del barroco, no sólo de España sino de toda Europa. Se dedicó en exclusiva a la temática religiosa y sus obras relucen con esplendor en el Museo Salzillo y en las calles, cuando los cofrades sacan los pasos con sus tallas en la Semana Santa murciana, una de las más tradicionales y bellas de España.

El tesoro de la huerta murciana

Seguro que Salzillo recordaba el olor a huerta de niño.  Su madre le llevaba a dar largos paseos por unas tierras que se siguen contando entre las más fértiles de España. Sus frutas y verduras se consumen en todo el país y en Europa, a la vez que sirven de base para platos típicos, como los michirones - habas secas con caldo con hueso de jamón o chorizo -, el zarangollo - revuelto de huevo con calabacín, cebolla y patata - y el paparajote, un postre cuya base es el limón. Su madre cocinaba todas estas exquisiteces en casa, pero hoy en día puedes probarlas en restaurantes como el Hispano o La pequeña Taberna, o comprar la rica materia prima en el Mercado de las Verónicas, cuyos pasillos hierven de compradores cada día del año.

Un paseo por la ciudad del río Segura

De regreso a la ciudad, pasaban siempre por el Barrio del Carmen, una de las partes más antiguas de Murcia y cuya Iglesia del Carmen se erige junto a la bonita avenida arbolada de Alameda de Colón.  
Para cruzar al casco histórico de Murcia – donde se encuentran todos sus monumentos – deberían cruzar el Puente Viejo, sobre las aguas del río Segura, pero una riada se lo había llevado y el nuevo puente –de piedra en lugar de madera– estaba por construir. Al chico no le asustaba cruzar sobre el “puente” provisional, hecho con barcas atadas.  
Hoy en día, el Puente Viejo se enfrenta a la moderna pasarela de Manterola, que se asemeja a una vela metálica y adorna una ribera del río que ha sido acondicionada para la práctica del deporte.  
Del otro lado, ahora te espera la fachada neoclásica de la Casa Consistorial (siglo XIX), actual Ayuntamiento de Murcia. Tras él, una maraña laberíntica de estrechas calles forma el casco histórico de Murcia.  
En el siglo XVIII aún no existía la gran avenida que hoy en día lleva su nombre. La Gran Vía Escultor Francisco Salzillo es la arteria principal del centro de Murcia y una de las calles comerciales más importantes. Otras callejuelas con solera para las compras son Platería, Jabonerías y Trapería. Pero las compras no le distraían –ni deberían distraerte a ti- de los verdaderos escaparates de la bella Murcia. 

Edificios emblemáticos de Murcia

Alma profundamente religiosa, a Francisco Salzillo le gustaba pasar largos ratos en el recogimiento de la imponente Catedral de Murcia. Consagrada en 1465, es una mezcla de estilos gótico, barroco, renacentista y neoclásico. Su Torre-Campanario, de 93 metros de altura (98 contando su veleta), es la segunda más alta de España, sólo superada por la de la Giralda sevillana.  
Otro de los iconos religiosos de Murcia es el Convento de Santa Clara la Real. Construido en el siglo XIV sobre un antiguo Alcázar musulmán. En los tiempos de Salzillo estaba habitado por un buen número de monjas, aunque ahora sólo seis de ellas se autoimponen una clausura que no les impide disfrutar del aire tibio que madura los nísperos que florecen en su bello jardín.  
A Salzillo, amante del arte en todas sus facetas, también le habría gustado disfrutar de las representaciones que tienen lugar en el escenario del Teatro Romea, ubicado también en el casco histórico y que lleva más de 150 años siendo la sede de espectáculos más importante de Murcia.  
Humilde de personalidad, quizás no habría encajado tanto en el ambiente de clase media-alta que se respiraba en los distintos salones del Real Casino de Murcia. Desde el año 1853 ocupa la casa del Conde de Campo Hermoso y es uno de los lugares de la ciudad que merece la pena visitar con un guía. La sobria biblioteca, el salón de baile y el tocador de las señoras son algunas de sus salas más emblemáticas.  

Cómo termina una fascinante ruta por Murcia

Finalmente, Salzillo se marcha a casa, pero tú puedes intentar conocerle un poco más admirando sus esculturas en el Museo Salzillo, situado en la Plaza San Agustín.  
Al caer el sol, la cálida temperatura de Murcia invita a pasear por la ribera del río Segura. Renovada hace unos años, la gente corre, pasea y va en bicicleta, mientras las parejas de enamorados disfrutan de un paseo en barca. La silueta del Puente Viejo se incendia con luz naranja y la brisa trae el olor a huerta y mar. Camina hasta la Plaza de las Flores y tómate una marinera – la tapa más famosa de Murcia, consistente en una rosquilla de pan con ensaladilla y anchoa – en una de las terrazas llenas de vida.  
Antes de regresar al hotel ibis Murcia, pasa por la Plaza de la Catedral (Plaza del Cardenal Belluga) y maravíllate ante la fachada iluminada de la Catedral. Será el colofón perfecto a tu viaje. 

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