Viena
 

Cómo sacar el máximo partido de Viena en 3 días

¿Estás planificando un viaje a Viena? Inspírate y descubre todo lo que puedes hacer una vez llegues a tu destino con el itinerario que te sugerimos para una visita perfecta de tres días. Historia, cultura, ocio, restaurantes… No te pierdas ningún detalle durante tu escapada.

▼ Ver las actividades

Entre los Alpes y los Cárpatos, a orillas del río más grande de Europa, la capital austriaca ofrece un patrimonio impresionante que atraviesa todas las épocas. Allí podrá seguir la larga saga de los Habsburgo, que gobernaron el Sacro Imperio Romano, degustar sus famosos dulces en cafés que han acogido a los escritores más importantes del siglo XIX y compartir el entusiasmo de una juventud que mantiene su compromiso con la vanguardia artística. Por no hablar de sus valses, sus óperas, sus numerosos palacios y todos aquellos pintores que han convertido Viena en una ciudad donde la cultura se halla en todas partes, a la vuelta de cada parque, cada calle y cada iglesia.

El primer día, su viaje comienza en el distrito 1, el centro histórico de la ciudad situado al oeste del Danubio. No se puede perder la Catedral de San Esteban y su torre, que se eleva hasta 137 metros de altura. En el interior, además de su notable arquitectura gótica, se pueden visitar las tumbas de los Habsburgo, que le permitirán establecer un primer contacto con esta familia inseparable de la historia de la ciudad.

A pocos pasos de la catedral y atravesando la plaza Graben, donde encontrará muchas tiendas de lujo, llegará hasta Demel, sin duda la pastelería más famosa de la ciudad. Fundada en el siglo XVIII y proveedora de la familia imperial, seguro le hará sucumbir ante alguna golosina, pero no olvide observar el lugar porque el edificio en sí mismo es muy hermoso y bien merece la visita. Al salir, se dará cuenta de que se encuentra justo en frente del Palacio Imperial de Hofburg, el palacio de invierno de los Habsburgo. Pero debe tener la previsión de almorzar antes de visitarlo, porque hay muchas cosas que ver en su interior y allí sin duda pasará buena parte de la tarde. Emplee por tanto el final de la mañana en pasear por el centro y descubra las numerosas iglesias y palacios que lo salpican.

Una vez llegada la tarde, es hora de abordar el famoso Palacio Imperial, que constituye hoy en día la residencia del Presidente de la República de Austria. Con sus 2.600 habitaciones, probablemente estará encantado de haber cogido fuerzas antes de visitarlo, ya que es más grande que el Louvre. En el interior encontrará el Museo Sissi, dedicado a la emperatriz tan querida por los austriacos, así como los Apartamentos Imperiales y el tesoro de los Habsburgo. Al salir, si le queda tiempo y sobre todo energía, se pueden visitar el Museo de Historia del Arte y el Museo de Viena.

Para poner el broche a este día dedicado al esplendor de la Viena imperial, es posible que desee ir a la ópera. La Staatsoper, la Ópera Estatal, es una de las óperas más bellas del mundo, por lo que es recomendable comprobar antes en Internet los precios de las localidades y su ubicación.

Día 2 >

▼ Ver las actividades

A lo largo del primer día ha podido descubrir el palacio de invierno de la familia imperial. El segundo, lo que descubrirá es el Palacio de Verano, el fabuloso Palacio de Schönbrunn. Situado al oeste del centro de la ciudad, en el distrito 13, es a menudo comparado con Versalles. De hecho, fue diseñado desde esta perspectiva en el siglo XVII, cuando todas las cortes de Europa miraban con admiración hacia la cultura francesa. Entre las habitaciones visitables, la riqueza del mobiliario, el zoológico más antiguo del mundo y el maravilloso parque del castillo, no tenga miedo de dedicar toda una jornada a descubrir esta joya de la cultura austríaca.

Aproveche la tarde para regresar al centro de la ciudad, sentarse en una de sus numerosas cafeterías y pedir alguna de las especialidades locales, como el Strudel de manzana o la tarta Sacher, un pastel de chocolate relleno de mermelada. Por la noche, déjese seducir por un concierto de música clásica, cuya capital mundial se sitúa históricamente en Viena. Tenga en cuenta, sin embargo, que la calidad puede ser muy variable, por lo que se recomienda asistir a prestigiosos lugares como el Musikverein, considerada una de las salas más bellas del mundo, o el Konzerthaus.

< Día 1 Día 3 >

▼ Ver las actividades

El tercer día es un buen momento para dejar un poco a los Habsburgo, aunque aún tendríamos miles de cosas que ver sobre la época imperial en Viena. Hay que dar paso a los museos, sobre todo dos de ellos: el Albertina, situado junto al Palacio del Hofburg, y el Kunsthistorisches Museum, el Museo de Bellas Artes de Viena situado en el Ring, el bulevar circular que rodea el 1er distrito.

Dependiendo de sus gustos, puede pasar el día explorando los dos museos, que se encuentran entre los más interesantes del mundo, o elegir el que más le apetezca. El Albertina alberga una de las colecciones de artes gráficas más ricas del mundo, con casi un millón de estampas y más de 65.000 dibujos, entre ellos de Durero, Rubens, Rembrandt, Miguel Ángel, Rafael o Leonard Vinci. En el Museo de Bellas Artes se pueden encontrar obras que abarcan desde la antigüedad hasta el siglo XVII, incluyendo la colección más completa de pinturas de Brueghel el Viejo y su famosa obra maestra, la Torre de Babel.

Por la tarde y dependiendo del tiempo que le quede, puede pasear por el Museumsquartier, un distrito cultural lleno de cafeterías, bares y museos que expresa bastante bien la reactivación que ha experimentado Viena desde la caída del telón de acero en 1990. Durante el verano, las terrazas florecen en esta zona animada y vibrante.

Con el objeto de no quedar atrapado en el pasado de la ciudad, la última noche le permitirá conocer la actual vitalidad cultural de Viena. Para vivir al ritmo de la juventud vienesa hay que acudir, sobre todo, a orillas del canal del Danubio, especialmente a la discoteca Le Flex, una de las más famosas de la ciudad. Un poco más al oeste, cerca de la vía periférica Gürthel, puede encontrar el WUK, conocido sobre todo por la escena ragga-dancehall.

Entre los esplendores del pasado y una gran vitalidad que recuerda a Berlín, Viena es una ciudad llena de curiosidades y hermosos descubrimientos. Estos tres días de visitas están lejos de bastar para conocer una ciudad tan llena de cultura, pero al menos le permitirán conocer lo esencial a la espera de volver en otra ocasión.

< Día 2

Nuestros hoteles en Viena

 

My TripPlanner

Para disfrutar de Trip Planner, deberás estar registrado.

Conéctate Regístrate