Marsella
 

La guía - Marsella

Marsella, la ciudad más antigua de Francia, ha encontrado una nueva juventud durante estos últimos cinco años para convertirse en una ciudad con una inmensa proyección cultural. Reinventada tras su nominación como Capital Europea de la Cultura en 2013, la capital de la Provenza es una ciudad portuaria y multicultural, y es de ahí de dónde saca todas sus riquezas. Esta fructífera combinación otorga a la ciudad su encanto único, entre epicentro comercial de la región del sur y nueva punta de lanza cultural. Marsella sigue elevando el espíritu mediterráneo a nuevas cotas, 2600 años después de su nacimiento.

La ciudad focense, un viaje entre civilizaciones

Marsella tiene historia. En sus más de dos mil años, sus calles han visto pasar civilizaciones y culturas de riquezas variadas. La que los focenses denominaran Massalia allá por el siglo VI antes de Cristo, ha visto escribir su historia frente al Mediterráneo. Del Puerto Viejo al barrio del Panier, la antigüedad ha legado a la ciudad lugares cuya vida sigue intacta. La plaza de Lenche sigue resonando con conversaciones, charlas y negociaciones de los marselleses, hasta el punto de que es fácil creer que la antigua ágora griega sigue bien viva. Marsella, «ciudad-encrucijada» por su puerto y su situación geográfica, es cosmopolita y sus orígenes se mezclan en sus calles. A las primeras olas migratorias de italianos y armenios de los siglos XIX y XX sucedieron las más recientes de magrebíes y comoranos. Todas estas nacionalidades y culturas se mezclan y enriquecen conjuntamente el patrimonio de esta ciudad en movimiento. Como una invitación al intercambio, se pasa de un barrio a otro como si se cambiara de cultura, pero siempre acompañado del espíritu de la ciudad.

Capital europea de la cultura

Marsella es cultivada y ecléctica. Su nominación en 2013 como capital cultural la propulsó al primer plano de la escena internacional. La ciudad sorprendió con un renacimiento de su patrimonio cultural, orgullo de sus habitantes. El espíritu mediterráneo invade toda la ciudad y este nuevo esplendor viaja más allá de sus fronteras. Orgullosa de sus nuevos atributos, la ciudad expone el MuCEM como cabeza de cartel y la estrella del fuerte Saint Jean hace que se giren las cabezas al pasar. Como nuevo bastión de la cultura mediterránea, su energía se expande en la ciudad y el centro cultural Friche la Belle de Mai aprovecha el impulso para renovarse. Exposiciones, espectáculos y disciplinas artísticas contemporáneas se benefician de entornos excepcionales como el de la antigua Fábrica de Tabaco de Marsella, cuya terraza es un hervidero de cultura.

Un patrimonio natural único y majestuoso

Marsella es hermosa al natural. Con sus 3000 horas de sol al año, la ciudad goza de un entorno único sobre el inmenso azul del Mediterráneo. Mientras que la ciudad y su Puerto Viejo se funden el litoral, los alrededores ofrecen a los visitantes auténticos rincones paradisíacos. Un patrimonio natural rico y magníficamente preservado. Con su Parque Nacional de Calanques, Marsella despliega sus tesoros naturales a menos de una hora del centro ciudad. Un lugar único y reconocido como excepcional por la comunidad científica y por el Estado francés. La naturaleza, sublime e intacta, se beneficia de una protección y una gestión de los espacios que garantiza a los visitantes el espectáculo impresionante de una fauna y flora exuberante, como el erizo diadema o las praderas de posidonia. Por si fuera poco, Marsella se puede descubrir también en la arena fina de la playa de los Catalanes y a lo largo de los senderos del litoral. La cornisa Kennedy sirve el Mediterráneo en bandeja y los parques de la ciudad, de Longchamp a Borély, añaden el verde a la paleta marsellesa, ya bastante colorida de por sí.

Una cocina de sol y mar

Marsella tiene una cocina generosa. Surtida directamente por la lonja del Puerto Viejo, la ciudad rinde homenaje a los productos del mar en su gastronomía. Como ciudad portuaria por excelencia, el Mediterráneo está presente en sus recetas. Marsella se vive a través de sus platos, y la bullabesa resume como ninguno el patrimonio culinario de esta ciudad de pescadores. Esta deliciosa mezcla de pescados, un plato popular a base de salsa rouille y de verduras de temporada constituye un guiso único con sabores evocadores; una experiencia con un ceremonial fascinante... Un bautismo gastronómico ofrecido por Chez Fonfon y el Miramar que revela los secretos de una receta casi tan antigua como la ciudad. España, Italia y el norte de África se encuentran y mezclan sus sabores en Marsella. Los platos se inspiran en múltiples culturas y la Provenza completa estos aromas de aceite de oliva y de otros extraordinarios productos de la región, dorados por el sol.
Suba al paseo de cours Julien y disfrute de la hospitalidad de los marselleses que se juntan, de día en las terrazas y de noche en las calles, para observar uno de los barrios más vivos, coloridos y apasionados de Marsella: la Plaine.

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