Marsella
 

Cómo sacar el máximo partido de Marsella en 3 días

¿Estás planificando un viaje a Marsella? Inspírate y descubre todo lo que puedes hacer una vez llegues a tu destino con el itinerario que te sugerimos para una visita perfecta de tres días. Historia, cultura, ocio, restaurantes… No te pierdas ningún detalle durante tu escapada.



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Su fin de semana en Marsella empieza por todo lo alto en la basílica de Notre Dame de la Garde. La Buena Madre, como la llaman los marselleses, ofrece su protección a la ciudad y a los marineros, y sobre todo, brinda una de las mejores vistas de la ciudad. Este símbolo de Marsella, obra maestra de inspiración bizantina, culmina a 150 metros de altura. Maravíllese en el extraordinario interior de la basílica de mármol blanco de Carrara, mármol rosa de Brignoles y piedras ornadas de mosaicos. En la cumbre, la estatua dorada de la Virgen María vela por la ciudad focense.
Descienda después para comer en el Puerto Viejo de Marsella y descubrir los alrededores. Acomódese en la terraza del restaurante Miramar, toda una institución del puerto. Deguste el excelente marisco fresco recién pescado. La estrella del menú es la excepcional bullabesa, una de las mejores de la ciudad. Tómese su tiempo para disfrutar de esta sopa con pescados enteros, acompañada de picatostes, de salsa rouille y de patatas, para paladear su primera especialidad gastronómica en Marsella. Aquí, el ceremonial de esta preparación es una experiencia única y auténtica, un acontecimiento en sí mismo.
Pase la tarde deambulando por el Puerto Viejo de Marsella. Observe latir el corazón de la ciudad sobre los adoquines, al pie de la Canebière, la avenida más famosa de Marsella. Esta ciudad mediterránea respira por el Puerto Viejo. Los pescadores que vacían sus redes, los autóctonos y visitantes que se reúnen y los barcos que se balancean con el viento completan esta postal idílica, que descubrirá desde el primer día de su escapada a Marsella. Visite el Museo del Jabón de Marsella y conozca de primera mano las técnicas de fabricación de este producto típico. Aproveche para llevarse un bonito regalo con los aromas de la Provenza con el que conservar de cerca el recuerdo y el olor de los perfumes de la región.
Por la noche, busque sitio en la terraza del bar-restaurante La Caravelle para disfrutar de sus raciones de especialidades de la región. Deguste pescados, verduras provenzales y embutidos al son de sus conciertos de jazz. Un entorno acogedor con unas magníficas vistas al Puerto Viejo: la mejor manera de empezar este fin de semana en Marsella.

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Al día siguiente, acérquese al joven Museo de las Civilizaciones de Europa y del Mediterráneo, inaugurado en 2013, con motivo de la celebración de la ciudad como Capital Europea de la Cultura. Descubra las exposiciones y colecciones del MuCEM, museo dedicado a la historia, la antropología y la conservación del patrimonio mediterráneo. Una buena manera de descubrir Marsella y sus civilizaciones, y en uno de los nuevos tesoros arquitectónicos de la ciudad, símbolo de renovación económica y cultural.

Para comer, disfrute de unas imponentes vistas al mar desde la terraza del Môle Passedat. Elija entre uno de sus tres espacios, la Table, la Cuisine o el Café. Entre el restaurante panorámico o la degustación en la terraza, elija el sitio que más le guste antes de probar la cocina local del chef Gérald Passedat. Las diferentes propuestas culinarias se adaptan al ritmo de vida y a los antojos de los comensales, al tiempo que rinden homenaje al patrimonio gastronómico de la región, mediterráneo o de temporada. Pollo de corral con miel, ragú de alcachofas o pescado con caldo de comino y azafrán... Una cocina auténtica para descubrir en un marco idílico, durante un fin de semana en Marsella.
Por la tarde, descubra el patrimonio del barrio más antiguo de la ciudad. Le Panier, lleno de historia, se visita entre callejuelas estrechas y escarpadas pendientes. Aquí descubrirá un lugar popular donde los focenses se instalaron en el siglo VI a.C., y que es un testigo viviente de la antigua Massalia. Pasee por las tiendas de artesanía y viva al ritmo de los lugareños, que se siguen reuniendo en la famosa plaza de Lenche, antigua ágora griega, lugar de encuentros y de mercados.
Para cenar, quédese en este barrio que recuerda a un pueblecito provenzal. Siéntese en una de las mesas del restaurante Entre Terre et Mer y disfrute de sus excelentes bandejas de marisco. Las deliciosas ostras, bígaros y gambas completan una oferta de quesos y embutidos de calidad que le alegrarán el paladar. La inusual fachada azul de Au Vieux Panier, su pintura envejecida y sus mesas en plena calle le ofrecen un marco único.

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El último día de este fin de semana en Marsella, empiece visitando la Ciudad Radiante, al sur de la ciudad. Obra del arquitecto Le Corbusier, este edificio atípico que data de 1952 es uno de los primeros modelos de la paradigmática Unité d’habitation, una tipología residencial diseñada a modo de ciudad vertical. Con más de 300 apartamentos, calles interiores y comercios, todo está pensado para promover la autonomía de las instalaciones y de sus habitantes. La visita de este ejemplo de arquitectura moderna le permite descubrir un aspecto único y un lugar de vida muy simbólico de la ciudad de Marsella.
Diríjase a continuación al parque Borély, un gran espacio verde situado cerca de las playas del Prado. Camine por los distintos jardines de este pulmón verde de más de 17 hectáreas y descubra la sorprendente escultura del artista Jean Michel Folon. Su obra, El hombre del pájaro se yergue allí, de pie, en medio de una cascada del parque. Recorra a continuación la playa del Prado, frente a la cual se levanta la réplica de la famosa estatua del David de Miguel Ángel.
Por la tarde, descubra la extraordinaria cornisa Kennedy. Aquí puede disfrutar de unas de las mejores vistas de su fin de semana en Marsella, que se extiende por aproximadamente 5 kilómetros. Frente a usted, el Castillo de If y las islas del Frioul, y a sus espaldas, el banco más largo del mundo con sus más de 3 kilómetros para descansar y admirar las vistas. En este sublime paseo se encuentra precisamente el punto cero sobre el nivel del mar, a partir del cual se mide la altitud en Francia. Descubra el imponente parque de la villa Valmer y recorra la ensenada de Malmousque, antes de sentarse a despedir su viaje con esta última noche.
Para cenar, las casitas coloridas y puntiagudas, los barcos de pesca de la región, le reciben en el precioso enclave pintoresco del valle de los Auffes. Este pueblecito de pescadores, incrustado entre dos acantilados, ofrece un entorno único a dos pasos del centro de la ciudad de Marsella. Siéntese cerca de los ventanales de Chez Fonfon, mirando al puerto, para degustar las especialidades de pescado de la región. Filete de San Pedro y lubina asada acompañan esta sublime puesta de sol. Experimente la dolce vita durante un fin de semana en Marsella.
La ciudad portuaria le seducirá en este viaje entre la Provenza y el Mediterráneo. El espíritu marsellés le conquistará y le apetecerá prolongar la visita para descubrir los coloridos y animados barrios de Noailles y del cours Julien, o explorar el magnífico Parque Nacional de Calanques, al sur de la ciudad.

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