Burdeos
 

La guía - Burdeos

Punta de lanza de la cultura vitícola francesa, Burdeos es más que una tierra de viñedos. En la capital girondina, el patrimonio histórico se lee en las grandiosas fachadas de la plaza de la Bolsa y en las imponentes piedras blancas de la puerta de la Grosse Cloche o gran campana. A lo largo de los muelles del Garona, esta joya de elegancia y saber vivir francés se saborea como un buen vino.

Remóntese al pasado girondino en el viejo Burdeos

A semejanza de París, Burdeos, con sus lujosas avenidas, produce muy rápidamente una fascinación en sus visitantes. La ciudad debe este magnetismo sobre todo a su prestigioso patrimonio histórico que ilustra la plaza de la Bolsa. El Burdeos medieval contribuye también a la belleza de esta ciudad, y es probablemente en la plaza Pey Berland donde encontramos el mejor ejemplo. El monumento más visitado de la ciudad, la torre Pey Berland se erige sobre este nudo urbano desde el siglo XV, vela sobre todos los bordeleses e indica la dirección que hay que tomar para llegar a la puerta de la Gran Campana o Grosse Cloche. Antes de marcharse, asegúrese de decirle adiós por última vez a Notre Dame d'Aquitaine, estatua dorada que domina la torre. Atraviese el paseo Victor Hugo para tomar la puerta de Saint Eloy, uno de los campanarios más antiguos de Francia, y único vestigio de las murallas bordelesas. No es casualidad que la campana, bautizada Armande-Louise, figure aún en el escudo de la ciudad.

Burdeos en la vanguardia

La ciudad de Burdeos cuenta once museos entre los que se encuentra el ultramoderno CAPC. Detrás de los muros de este antiguo almacén de la época colonialista se esconde toda la vanguardia artística a través de una de las colecciones contemporáneas más importantes de Francia. Allí le espera medio siglo de cultura y una esfera artística en constante ebullición que contribuye a sublimar las piedras seculares de los muros de carga. Después de esta efervescencia artística, el museo de Aquitania le vuelve a poner los pies en la tierra a través de colecciones arqueológicas que dedican buena parte a la Prehistoria y a la Antigüedad.
Ciudad cultural, Burdeos es ante todo una urbe creativa, como lo demuestra su importante escena musical. La más hermosa de todas le espera al lado de la plaza de Quinconces: el Gran Teatro. Allí se representa lo más refinado de Burdeos en materia de óperas y de ballets.

Sucumba a las delicias girondinas

¡Burdeos es un paraíso para los gourmets! Ciudad de sabores locales por excelencia, la ciudad girondina posee un patrimonio culinario que casa perfectamente con su estilo de vida sofisticado. Durante una cena a la luz de las velas, saboree algunos productos del terreno como el cordero de Pauillac o el caviar del estuario de Gironda. Si se le presenta la ocasión, deguste un fricasé de boletus bordeleses para descubrir los sabores amaderados del rey de las setas. Mientras visita un monumento, déjese tentar por el bouchon de Bordeaux, un sutil pastelito que combina almendras y aguardiente fino de Burdeos.
Por supuesto, cualquier viaje a Burdeos debe acompañarse de una degustación del famoso canelé. Se trata de una especialidad que se remonta lejos en el tiempo del patrimonio bordelés a pesar de la total falta de pruebas sobre su origen. Pero eso es lo de menos, el placer reside en esta sabia combinación de vainilla, de ron y de azúcar, que se llevará a la boca sin dudarlo.

Burdeos, vinos y castillos...

Al igual que se asocia Niza al mar o Marsella al Vieux Port, Burdeos evoca inevitablemente el vino. Este último es omnipresente, es una herencia común que se saborea en toda su diversidad y en cualquier ocasión. En una parada para comer, descubra los sabores de un fronsac, vibre con un graves generoso o sucumba a la dulzura de un sauternes. Durante una cata más noble, déjese tentar por la degustación de un Château Margaux, un Saint Émilion o un pomerol.
Si las ganas y el tiempo se lo permiten, recorra las carreteras de la campiña bordelesa, empezando por la espléndida carretera departamental 2 que surca el Haut-Médoc. A través de estos paisajes, donde las viñas ocupan todas las vistas, los castillos vitícolas seducen e invitan a la degustación. El elegante château Paloumey le promete una pausa epicúrea y una degustación de tres vinos de altos vuelos.
Ciudad elegante donde se disfruta de una buena comida, Burdeos se distingue por su centro histórico tan espléndido como su espejo de agua de la plaza de la Bolsa. Del primer monumento hasta la última copa de Haut-Médoc, Burdeos es un tesoro del patrimonio francés.

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