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escapada para slow travelers

Ruta desde Lisboa, pasando por Badajoz y Madrid y acabando en Toulouse

¿Puede haber algo más placentero que viajar sin estrés?

El slow travelling se ha impuesto como alternativa para quienes prefieren dejarse en casa el reloj y las prisas. Si te identificas con este perfil de viajero, esta propuesta te va a interesar: atravesar la península ibérica desde Lisboa a Toulouse con unas cuantas paradas interesantes en la ruta.

Un recorrido a ritmo lento

Algo más de 1.300 kilómetros separan la capital portuguesa de la ciudad de Toulouse, en la región francesa de Occitania. Habrá quien esté dispuesto a cubrir el recorrido por carretera del tirón, pero no es el espíritu de la ruta que te proponemos. La idea es pasar unos días de aventura entre el origen y el destino, por lo que haremos al menos tres grandes paradas antes de cruzar la frontera con Francia. 
  1. Lisboa – Badajoz: la primera etapa de este particular road trip comienza en Lisboa, donde deberías aprovechar para desayunar los deliciosos Pastéis de Belem en la Antigua Confeitaria Belem. En este recorrido de casi 230 kilómetros tendrás la oportunidad de visitar bonitos pueblos como el de Évora, la famosa ciudad amurallada Patrimonio de la Humanidad, con su célebre Templo de Diana o la llamativa Capilla de los Huesos, en la Iglesia de San Francisco.
  2. Badajoz – Madrid: a pesar de que hay una distancia de unos 400 kilómetros entre las dos ciudades, la ruta por carretera resulta muy cómoda. No puedes abandonar Badajoz sin haber visitado los jardines y las murallas de la Alcazaba. Pero sal con tiempo suficiente como para hacer una parada en Mérida y visitar, como mínimo su Teatro Romano. Otra must en el camino antes de llegar a Madrid es Talavera de la Reina y los bonitos azulejos de los Jardines del Pardo.
  3. Madrid – San Sebastián: con el regusto de los churros en la mítica chocolatería de San Ginés, abandonamos Madrid. El recorrido de hoy es bastante largo y tal vez te interese dividirlo en dos etapas. Básicamente existen dos opciones de ruta: una más directa si pasas por Burgos, cuyo centro histórico te llevará gran parte del día, y otra un poco más larga si vas por Soria, la excusa perfecta para probar los magníficos torreznos de la Venta Nueva, en la N122. Lo bueno es que una vez que llegas a San Sebastián no te vas a encontrar con problemas de alojamiento. Si hay algo que no falta en la capital son las opciones de hospedaje. Pero si quieres algo con un toque de exclusividad, ve directo al Hotel Mercure San Sebastián Monte Igueldo. Tiene unas vistas estupendas sobre la ciudad y nunca tendrás problemas de aparcamiento.

La Ville en Rose y sus alrededores

La última etapa de este recorrido transcurre en su mayoría por tierras francesas. Entre San Sebastián y la frontera apenas hay media hora de coche y una vez que atraviesas el río Bidasoa ya estás en territorio galo. 
La carretera transcurre entre pequeñas localidades de montaña por el extremo norte de la cordillera Pirenaica. Es una ruta especialmente popular entre quienes tienen interés por visitar Lourdes, ya que el desvío apenas supone media hora más de camino. 
No tengas prisa por entrar en Toulouse y disfruta del paisaje. Una vez que llegas a tu destino final, las extensas praderas occitanas se transforman en una estampa igualmente pintoresca, aunque menos bucólica: la de la “Ciudad Rosa”. Con todo, añade al menos otro día y medio a tu programa de viaje porque La Ville en Rose tiene un abundante patrimonio histórico – artístico que merece la pena visitar. Y como hoteles que son una auténtica parada obligatoria, destacan el Mercure Toulouse Wilson y el Novotel Toulouse Wilson, bien sea para alojarse o para degustar alguna delicia gastronómica.

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