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5 pueblos abandonados en La Rioja muy bellos y con mucho encanto

No encontrarás a nadie caminando por sus calles, conversando en sus plazas o sentado plácidamente en un banco a la sombra de la tarde

En los pueblos abandonados de La Rioja ya no pasa ni el tiempo. Por eso conservan intacta la belleza y el encanto de sus mejores días.

5 preciosas aldeas de La Rioja en las que ya no habitan ni las sombras

  1. Valdevigas: el que algo quiere, algo le cuesta. Y para llegar a este pueblo cosido a un cerro en el barranco de Fuentimor hay que recorrer a pie los senderos que antaño utilizaran los carros y los animales de carga. Valdevigas siempre fue un pueblo aislado en el municipio de Enciso, pero eso no impidió que allí se erigiera una iglesia, una escuela y más de una docena de casas, hoy engullidas por la vegetación.
  2. Garranzo: a más de mil metros sobre el nivel del mar, este pueblo de piel pétrea es uno de los más altos de lo que en su momento fue el concejo de la Tierra de Enciso. Víctima del expolio en la década de los 80, parte de la belleza de esta aldea ganadera quedó mermada por el vandalismo. Pero una treintena de construcciones se resiste a abandonar esta colina en el barranco del Valle, esperando con paciencia la visita de viajeros curiosos como tú.
  3. La Santa: este núcleo de población de la zona del Alto Jubera desapareció sin haber disfrutado nunca de las comodidades de la luz eléctrica. Cuando recorras las tres calles que conforman su trazado urbano imagínate cómo sería la vida a la luz de un candil.
  4. Altuzarra: escondida en la garganta del arroyo que le da nombre, esta pequeña aldea enquistada en las montañas de Ezcaray sobrevivió a la dureza del clima y del aislamiento hasta la década de los 70. Te puedes hacer una idea de lo complicados que serían aquí los inviernos que hasta los vecinos de Altuzarra fueron apodados como los “rusos”.
  5. San Vicente de Munilla: abandonado en la década de los 50 debido al traslado de las fábricas textiles a Arnedo y Logroño e invadida por grupos de neorurales en la década de los 80, San Vicente de Munilla es uno de esos pueblos abandonados en los que todavía parece quedar algo de esperanza. La creación de una asociación cultural para la recuperación de la memoria de esta localidad ha permitido la conservación de algunos de sus edificios, la restauración de dos ermitas y el reacondicionamiento de la pista de acceso, así como la celebración de sus fiestas patronales cada 1 de junio. ¿Te animas? 
La ruta de los pueblos abandonados de La Rioja se puede hacer cómodamente en una escapada de unos días. Fijando como punto de partida el Hotel Mercure Carlton Rioja de Logroño completarás este inspirador recorrido sin prescindir de las comodidades de un alojamiento de categoría.  

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