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Oporto: ruta para disfrutar un fin de semana

Como todas las ciudades portuguesas, en Oporto se respira una “divina decadencia” que hace que te enamores de ella nada más pisarla.

Un artículo escrito por Javier Hernández

¡Pero ojo!, si no llevas una buena planificación puede ser que te canses rápidamente de patearla y de disfrutarla como se merece. Oporto, como Lisboa, está levantada sobre varias colinas. Sus calles inclinadas y adoquinadas en algunos momentos pueden resultarnos un tanto duras.  
Para empezar, os recomiendo que llevéis un plano de la ciudad. El casco histórico no es muy grande, pero os aseguro que os va a salvar de andar más de la cuenta. Otra buena recomendación es que no os mováis en coche por ella. Los fines de semana se llena de turistas y puede ser muy incómodo transitar por sus calles estrechas, y no os digo nada buscar sitio para aparcar. Lo mejor de todo es dejar el coche en el margen izquierdo del río (zona de Vila Nova) y cruzar el maravilloso puente de D. Luis I (el símbolo de la ciudad y el lugar más fotografiado) andando y disfrutar desde allí de las maravillosas vistas del Río Duero. Desde este punto, comenzar nuestra excursión visitando los lugares más importantes de la ciudad. Aquí van cuatro ideas que os dejarán un buen sabor de boca:  

Ruta: a pie y tranvía, a tiro hecho en Oporto

Para comenzar, una vez hayamos cruzado el río por el puente, encontraremos un funicular que nos llevará a lo alto de la ciudad, más concretamente nos dejará a escasos 100 metros de la Catedral de la Sé de Oporto. Se trata de una majestuosa construcción que data de principios del siglo XII. Al estar en uno de los puntos más altos, las vistas panorámicas que nos ofrece de Oporto son sencillamente únicas. Seguramente no me equivoco al afirmar que es uno de los miradores más visitados.  
Para continuar subiendo el casco antiguo y llegar a nuestro segundo punto, os recomiendo otro medio de locomoción: el tranvía. Son pocas las calles que recorre este precioso tren urbano, pero lo suficiente para disfrutar de otra maravillosa experiencia. Saliendo desde la Catedral, tenéis que bajaros en la Rua Pasos Manuel y seguir a pie por la calle Rua Santa Catarina hasta el Mercado de Bolhâo, nuestra segunda parada.  
El Mercado de Bolhâo es el más conocido y transitado de Oporto. Es como una pequeña ciudad llena de vida, colores y olores. Me recordó a los mercados antiguos que había en Madrid en mi infancia. Está en un estado de dejadez absoluta (no se ha reformado nada desde que se inauguró en 1914), pero sus decenas de tiendas repartidas en dos plantas hace de este lugar un sitio único e imprescindible en nuestra visita.  
Saliendo por su puerta principal, ubicada en la Rua Formosa, girando a la derecha, llegaremos a la plaza más conocida de Oporto, la Plaza da Liberdade. En ella está el precioso edificio de la Camara Municipal de Oporto y Palacio das Cardosas. Desde aquí nos dirigiremos a nuestra tercera parada. Subiendo hacia la Rua Carmelitas llegaremos a la biblioteca más conocida y visitada posiblemente de toda Europa, la preciosa Livraria Lello. En ella se inspiró J.K. Rowling cuando vivió por un tiempo en Oporto para describir escenarios en los libros de Harry Potter. Y no, no es verdad que se rodara allí ninguna escena de la serie. Es tal el número de turistas que visita Lello, que los dueños han tenido que poner una taquilla y cobrar por entrar (3 € por persona). Eso sí, si compras un libro, te descuentan ese importe.  
Para poner la guinda al día, nada mejor que bajar de nuevo caminando hasta la zona del río y descansar en cualquier de los bares y restaurantes de Cais de Ribeira. Aquí podréis disfrutar de los famosos vinos de Oporto (primera denominación del mundo que se concedió a un vino) y sus platos típicos, como las Francesinhas o las Tripas à moda y además tomaros alguna copa en cualquiera de sus concurridas terrazas disfrutando de unas vistas idílicas del Puente Luis I y el río Duero.  

Todo sobre las bodegas en Oporto

Una parada obligada en Oporto son sus famosísimas bodegas. La visita es muy cómoda porque están todas ubicadas en la misma zona, justo en la orilla opuesta de la ciudad. En apenas 5 min en coche desde el hotel, podremos aparcar en algunos de los numerosos parkings de Vila Nova que, además, en comparación con España son, sorprendentemente baratos. Desde cualquiera de ellos podremos hacer una ruta a pie, recorriendo cada una de las bodegas donde un guía os acompañará a lo largo de las instalaciones de la bodega explicando dónde hacen la vendimia y el proceso de elaboración de sus vinos. Al final de la visita, en cada bodega os ofrecerán dos copas de vino para su degustación: una copa de vino tinto y otra de vino blanco. Es altamente recomendable planificar la visita y reservar la entrada para asegurarnos de que el guía hable nuestro idioma. Las entradas se pueden comprar vía web o también en las agencias de paseos en barco que están repartidas por toda la ciudad. Algunas de las bodegas, ofrecen entradas combinadas de tres o cuatro bodegas como es el caso de Sandeman, Offley y Ferreira (de las más conocidas).

Gastronomía para saborear Oporto

Si queréis llevaros una experiencia de Oporto que combine tradición cultural y gastronómica, no dejéis de pasar por la tasca Casa Guedes y degustar uno de sus bocadillos de pernil de cerdo hechos con pan rústico y puerco recién horneado, acompañados si lo deseas con un delicioso queso de la sierra (parecido a nuestra Torta de la Serena). El ambiente es sencillo, el espacio limitado, lo mejor es sentarse en sus mesas afuera y, si no hay sitio, hasta puedes pedir tu comida para llevar y sentarte en un banco del Jardim de São Lázaro, justo frente a una de las salidas del restaurante. Aunque quizás, lo más recomendable es sentarse en la barra y observar el trajín de la cocina y la maña del chef cortando el pernil en finas lonchas y rellenando un sinfín de bocadillos. Conviene armarse de paciencia porque, sea la hora que sea, la cola es larga (aunque el servicio es eficiente y va bastante rápido). Absolutamente recomendable.

El momento indiscutible

Para hacer más completa la ruta y acabar con visitas imprescindibles, os propongo un Flaimitudem de lo más divertido, en la desembocadura del Río Duero.  
A escasos metros del hotel Ibis Gaia, tenemos un bonito paseo a pie que no debemos perdernos: el bonito pueblo pesquero Afurada de Baixo. Una empinada cuesta que sale casi directamente del parking del hotel, nos lleva directamente a las estrechas callejuelas de este bonito paraje que desemboca en el puerto pesquero, donde al atardecer, podremos contemplar, además de una preciosa puesta de sol, el trajín de los pescadores tras una dura jornada de faena. Al anochecer, los pequeños restaurantes del puerto empiezan a calentar las brasas de las barbacoas ubicadas en plena calle y el olor a sardina empieza a invadir las calles. Un bonito paseo tranquilo que nos empapará de tradición portuguesa.  

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