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Lisboa también tiene un color especial

La capital de Portugal tiene el poder de provocar sensaciones únicas al viajero que se encuentra con ella

Un artículo de Carlos Arnelas

La vida está llena de experiencias que nos provocan un sinfín de sensaciones. Muchas de ellas son tan abstractas que, a veces, cuando las recordamos, nuestra mente nos acerca por unas milésimas de segundo y nos trae un sabor, un olor e incluso un color.

Una fusión de colores muy especiales viene a mi mente cuando recuerdo los naranjas azulejos de los edificios que hay junto al Elevador de Santa Justa y desde el que se ve toda la ciudad, el azul del río Tajo junto al Oceanário de Lisboa en el Parque de las Naciones y el amarillo de sus famosos tranvías que recorren toda la capital portuguesa.

Consejos para saborear Lisboa

Lisboa tiene un color especial, pero no solo por su apariencia, sino por la amplia oferta de sabores que ofrece nuestro país vecino. Dicen que el desayuno es la comida más importante del día, y es cierto, pero es que el mejor breakfast que he tomado en mucho tiempo es el del restaurante francés Le Petit Jardin en el Sofitel Lisbon Liberdade. El menú que tomaba y que recomiendo a todo el mundo solo es apto para verdaderos foodies. Unos huevos fritos, champiñones, bacon, delicados croissants de mantequilla con una selección de quesos y uvas, todo ello acompañado de zumo de naranja recién exprimido y té de camomila con una nube de leche.  
Y he de confesar que tengo debilidad por esos típicos pastelitos de nata que se pueden encontrar en cualquier pastelería de la Rua dos Douradores.   
La experiencia perfecta culmina con una visita a Sintra, una ciudad mágica y medieval, donde viví mi momento Flaimitudemun. Una tele transportación a mis sueños más profundos de poder disfrutar de uno de los castillos más bonitos y coloridos del mundo, en el Parque e Palacio Nacional da Pena. Ojalá se pudiera dormir en él, aunque nada tiene que envidiar a la suite de Sofitel Lisbon Liberdade donde también me alojé. Porque, no olvidemos, que Lisboa tiene un color especial. 

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