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De compras y placeres por una ciudad única

Excéntrica Milán

Italia, cuna de genios de la moda como Giorgio Armani o Miuccia Prada, se ha convertido en uno de los destinos turísticos más visitados de todo el mundo porque, no sólo es el paraíso de las compras, sino que todas sus ciudades están cuajadas de monumentos y obras culturales y arquitectónicas dignas de ver.

Un artículo de Jorge Redondo, autor del blog Sneak Peak

Parece que los italianos tienen una conexión especial con el buen gusto y también con el saber hacer y por eso Milán se ha convertido en uno de los centros del mundo en cuanto a moda se refiere. Aquí podemos encontrar las tiendas más grandes de las firmas patrias, pero también calles pequeñitas con el mayor de los encantos.

Descubriendo el lado más chic de Milán

Via della Spiga quizás sea mi calle preferida. Bastante pequeña, pero cargada de enredaderas verdes y con tiendas realmente especiales que venden el lujo de la manera más sencilla, y es que en Milán podrás ver cola en las tiendas más caras mientras echas un vistazo a la última colección de tu diseñador preferido.  
Los italianos tienen en sí mismos esa sensación de intentar conseguir los objetos que estén muy de moda en un determinado momento. La tienda de Dolce & Gabbana de esta calle es un auténtico museo, no sólo por sus piezas de costura sino por la grandiosidad del propio edificio, es un monumento más de la ciudad. Siguiendo por esta zona se encuentra via Montenapoleone, algo más grande pero también con mucho encanto. Aquí se encuentra alguna de las sedes de las marcas más importantes de moda del mundo, las que dictan las tendencias hoy en día.  
Algo maravilloso de Milán es ver cómo se unen la moda con la cultura de la ciudad, sólo hay que visitar las galerías Vittorio Emmanuele, unas galerías de vidrio construidas entre 1865 y 1877 que hoy en día se han convertido en el icono del eclecticismo combinando la obra de arte del arquitecto Giuseppe Mengoni con tiendas de moda como Prada, Massimo Dutti o Gucci. Nunca pasar unas horas de compras había sido tan inspirador y lujoso.  
Al salir de estas galerías se encuentra la Piazza del Duomo. La catedral milanesa es una de las más bellas del mundo, tiene un tono claro muy especial. Tomarse un helado italiano mientras la observas es una decisión de lo más acertada. Pero como para gustos no hay nada escrito y en Milán hay cabida para absolutamente todos los estilos, también se pueden descubrir otros encantos.  

Placeres obligatorios en una visita a Milán

Corso di Porta Ticinese es una calle donde las tiendas más modernas y alternativas exponen todos sus productos de manera muy peculiar. Esta zona está algo más retirada del centro, pero trasladarse hasta aquí no será en balde ya que está muy cerca de los Navigli, una de las zonas de Milán con más encanto ya que es una pequeña Venecia en el centro de la ciudad. Aquí se puede desconectar dando un paseo o cenando de una de las orillas de los canales, toda una experiencia. 
Para terminar, y no menos importante, otra calle que no se puede dejar de visitar. Corso Como es también pequeña, pero en ella se puede encontrar uno de los concept store más famosos del mundo: Corso Como 10. Aquí se puede comer o tomar un café entre plantas, pero también comprar lo último no sólo en moda sino también en decoración, gadgets informáticos y librería, un rincón para perderse unas horas e inspirarse para unas cuantas semanas. Terminar el día cenando un risotto de espárragos y gambas en el Hotel Novotel Milano Nord Ca Granda  es totalmente recomendable, más tarde el descanso en la cama de la habitación será necesario.  

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