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De la India a China… Las anécdotas de viaje y los consejos fotográficos de Kares Le Roy

Acompaña a Kares en imágenes, en cinco aventuras excepcionales
Kares Le Roy, photographe

Kares Le Roy - karesleroy.com

Kares es un fotógrafo de viajes. Ha pasado los 6 últimos años fotografiando Persia y el Asia Central, que ya ha convertido en su territorio preferido. Ha desarrollado varios proyectos a partir de su actividad profesional: dos libros, un documental y un cortometraje. También ha llevado a cabo colaboraciones con prestigiosos medios como L’Équipe, National Geographic o el Nouvel Observateur.

Kawah Ijen © Kares Leroy

Kawah Ijen, el cráter verde de la isla de Java

Desde la primera semana de un largo viaje de dos años me sumergí en las entrañas de Indonesia. Las caóticas carreteras de la isla de Java me condujeron hacia el este, de volcán en volcán hasta el Kawah Ijen, el “cráter verde”. Este volcán tiene la particularidad de albergar un lago y una azufrera, una peculiar mina explotada desde los años 60. Después de una exigente subida hasta los 2.386 metros de altitud iniciada entre las brumas del alba, esperé pacientemente a las primeras luces para tomar una única foto desde este mirador inigualable. Las sombras se habían retirado y el sol desvelaba un soberbio lago de aguas turquesas. Se trata de una de las lagunas más ácidas del mundo, ya que desde uno de los lados del cráter que se inclinan sobre el lago se vierte azufre en abundancia. Esto crea un contraste sublime entre su color amarillo limón y los claroscuros verdes del agua.
Para este tipo de composición, piensa en que haya siempre algo en primer plano para darle volumen a la foto. Este magnífico y tortuoso árbol me pareció que era el elemento perfecto para este lugar. Encuentra el tuyo, incluso si tienes que alejarte un poco. Situado a uno u otro lado del lago, le añade un poco de misterio y de profundidad al lugar.

Mujer de la etnia Miao © Kares Leroy

Mujer de la etnia Miao, en China

Con una población de más de siete millones de habitantes, los Miao son una de las etnias minoritarias más importantes del suroeste de China. El año pasado, tuve la oportunidad de pasar varios días con una familia en un pueblo recóndito de la región de Hunan. Los Miao viven en comunidades muy cohesionadas, pero no por eso me rechazaron como forastero, sino más bien al contrario...
Esta mujer a la que fotografié se ocupaba de mí todo el día. Yo creo que le gustaba que la siguiera a todas partes, hasta al interior de su cocina para conseguir su retrato en medio de aromas perfumados.
Cuando quieras hacer un retrato en una habitación oscura, es imprescindible evitar por todos los medios la luz frontal. Un fotógrafo experimentado preferirá una fuente de luz lateral. Después, hay que pedirle a la persona que adopte la postura adecuada o bien armarse de paciencia hasta que ella dirija por sí misma su mirada hacia la dirección que quieres. En mi caso, esperé para hacer una composición de forma que el humo abrazara su rostro de una forma poética.

El Holi, festival hindú © Kares Leroy

El Holi, festival hindú

También llamado “el festival de los colores” o la “fiesta del amor”, el Holi es una importante festividad hindú. India celebra así una vez al año la llegada de la primavera. Todos los fotógrafos sueñan con este festival de vivos colores dedicado a la divinidad Krishna. Este rito rinde homenaje a los colores a través pigmentos que se arrojan los unos a los otros.
Durante dos días viví en las calles el alborozo de la locura india en su apogeo. El templo sagrado de Banek Bihari en Vrindavan es el escenario de un bullicio y un fervor muy particulares. Todo el mundo se transforma en cierto modo en un niño que tiene el derecho a hacer cualquier cosa. Si alguien no está completamente cubierto de pigmento se convierte automáticamente en la diana tanto de los pequeños como de los mayores.
La presencia de extranjeros en una celebración de este tipo llama mucho la atención. Un consejo: cuando haya de por medio agua, polvo, cenizas, etc… ¡protege tu equipo! No quiero decir que no haya que hacer fotos, sino que hay que encontrar la forma de evitar que se dañe tontamente tu cámara. Una simple bolsa de plástico transparente que solo dejaba pasar mi objetivo me salvó ese día.
A trancas y barrancas, y a pesar de las dudas, conseguí abrirme paso entre los peregrinos para tomar algunas fotos por encima de la multitud. Los brazos extendidos hacia el cielo, el tiempo parece haberse parado bajo una lluvia de pigmentos.

Día de Muertos en México © Kares Leroy

Día de Muertos en México

El Día de Muertos es una festividad típica de la cultura mexicana. Durante un viaje en noviembre de 2013, tuve la ocasión de unirme a la fiesta en Morelos, una pequeña región situada 86 kilómetros al sur de la capital, Ciudad de México. 
Lo que más que sorprendió es que los mexicanos no parecen tener miedo de la muerte. Al contrario, en esta celebración demuestran hasta qué punto bromean y juegan con ella. Durante el día se reúnen todos en el cementerio. Por la noche salen a festejar en grandes bailes organizados para la ocasión. Los jóvenes se disfrazan de personajes macabros con vistosos trajes y las caras pintadas de blanco y negro. En las plazas principales de los pueblos se llevan a cabo concursos de Catrinas, personajes esqueléticos típicos de la cultura mexicana.
No hay que tener reparos en parar a la gente para pedirle que pose. Están orgullosos de su folclore y esta es la ocasión de estos jóvenes para hacerse tomar una foto y ganar una moneda para los disfraces más elaborados. Por lo tanto, ¡no lo dudéis! Es muy interesante observar sus actitudes a través de un objetivo. Esta chica de la foto era particularmente bella, tenía algo de digno y de misterioso a la vez. Con un solo disparo pude capturar su mirada. Después, desapareció, sin decir una palabra... Seguramente para imprimirle carácter a su personaje.

La niña que quería ver a Buda en Tailandia © Kares Leroy

La niña que quería ver a Buda en Tailandia

En Tailandia, hace unos años, me encontré frente a miles de estatuas que representaban a Buda. De madera, de piedra, recubiertas de oro, talladas o esculpidas, cada una más majestuosa que la anterior. Pero fue en Sukhothai donde pude admirar mejor estos ejemplos de un arte secular. La representación de Buda en este país es al mismo tiempo fascinante y omnipresente.
La utilización a un gran angular (24 mm) es casi indispensable en vista del tamaño de las estatuas. Por una vez, olvida las focales largas, ¡acércate y observa! No van a desaparecer, así que tómate tu tiempo para encontrar una buena iluminación y un buen encuadre. En este tipo de santuarios, todo el tiempo está pasando alguna cosa: una ofrenda, un rezo… Depende de ti capturarla con discreción. Conviene no olvidar que en Tailandia son muy religiosos y que hay que respetar sus lugares de culto. Así que evita parecer irrespetuoso “rafagueando” cada icono. Por mi parte, suelo esperar hasta el final de la jornada, sobre todo por la luz.
Embriagado por la contemplación del ambiente, me disponía a salir del Wat Si Chum, donde había pasado un buen rato delante de un Buda monumental. Las puertas del santuario se cerraban a mi espalda cuando vi a una niña correr, pasar por mi lado y colgarse del portón para poder atisbar algo. Su madre, una brasileña que estaba de vacaciones, me vio tomar la foto y me dijo: “Se va a poner triste. Adora a Buda”. Al acercarme a ella para fotografiarla, me di cuenta de que la estatua parecía mirarla, ligeramente desolada por la situación…

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