Berlín
 

Cómo sacar el máximo partido de Berlín en 3 días

¿Estás planificando un viaje a Berlín? Inspírate y descubre todo lo que puedes hacer una vez llegues a tu destino con el itinerario que te sugerimos para una visita perfecta de tres días. Historia, cultura, ocio, restaurantes… No te pierdas ningún detalle durante tu escapada.

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Capital de una Alemania dividida durante mucho tiempo, Berlín ha experimentado una rápida transformación en los últimos años. Entre los monumentos que dan testimonio de su rica historia, la vanguardia artística y los grandes espacios abiertos, Berlín la hechicera sigue siendo un destino selecto entre las ciudades más bellas de Europa.

El visitante que entra en Berlín se ve a menudo sorprendido por la sensación de espacio que se desprende de sus inmensas avenidas e imponentes edificios. Un primer contacto con el Reichstag le permitirá poner cara a esta abrumadora sensación de poder. Aproveche la mañana para acceder a su cúpula y disfrutar de una hermosa vista de la ciudad. Una vez abajo, diríjase hacia la Puerta de Brandeburgo, símbolo de Berlín y de la reunificación de la ciudad, pues hasta 1989 formaba parte del muro.

Colonice a continuación el Tiergarten, el mayor espacio verde de la ciudad, para hacer un picnic cerca de la Siegessäule, la Columna de la Victoria que conmemora los logros del Ejército alemán entre 1864 y 1870.

Después de esta primera visión histórica de Berlín, la tarde le permitirá echar un vistazo al impresionante desarrollo reciente de la ciudad. Acuda a la Potsdamer Platz, un lugar que expresa de un modo especial la sorprendente vitalidad de la ciudad. Allí comprobará que todos los edificios que le rodean fueron construidos después de la reunificación y tienen, por lo tanto, menos de 25 años. A poca distancia de la plaza el Checkpoint Charlie, un antiguo paso fronterizo durante la Guerra Fría, le permitirá aprender más acerca de este terrible periodo para todos los berlineses, el de la separación.

Por la noche, Berlín no falta a su vibrante reputación ofreciendo numerosos clubes, discotecas, bares y lugares de moda como Friedrichstadtpalast o Quasimodo, pero le aconsejamos considerar que le espera una nueva jornada llena de actividades al día siguiente.

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Al día siguiente llega el momento de honrar los museos de la ciudad, especialmente el Pergamon Museum, que está situado en la bien llamada "Isla de los Museos" en el centro de Berlín. Este museo dedicado a la arqueología alemana presenta el Gran Altar de Pérgamo, un conjunto magnífico descubierto a finales del siglo XIX en Asia Menor y que figuró durante un tiempo en la lista de las siete maravillas del mundo. Justo al lado, el Bode Museum ofrece una de las mejores colecciones de escultura del mundo.

Después de almorzar por la zona, se puede caminar hasta el Berliner Dom para admirar esta espléndida catedral (que, de hecho, técnicamente no es una), y sobre todo para subir a la cúpula y descubrir una hermosa perspectiva de Berlín. Allí comprobará la mezcla existente en la urbe de elementos antiguos y modernos, así como las múltiples grúas que se encuentran activas por toda la ciudad, un signo de la reactivación económica de la capital alemana.

Por la noche, no dude en acercarse al Strandbar Mitte, justo detrás del Pergamon. Se trata de un café al aire libre donde se puede asistir a conciertos y disfrutar de la velada típica berlinesa tan apreciada por los alemanes.

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El último día, y después de ver los monumentos más emblemáticos de la ciudad, podrá ahondar un poco más en su cultura, tal como se vive en la actualidad.

Empiece por llegar a Kreuzberg, un barrio popular de la ciudad que ha visto nacer numerosos movimientos alternativos y simboliza el dinamismo cultural de la vanguardia que ha forjado la reputación de Berlín. Aunque el barrio ha estado considerado durante mucho tiempo como una zona con mala fama, se ha visto beneficiado durante los últimos años, al igual que el resto de la ciudad, por el desarrollo económico y tiende a gentrificarse. Aproveche la incursión en esta zona popular para disfrutar de una auténtica Currywurst, la famosa salchicha espolvoreada con curry típica de Berlín.

Regrese al centro por la tarde, pero esta vez a Orianenburger Strasse, una de las más asombrosas calles de Berlín. Aquí, el arte se expresa en todas partes, especialmente en exteriores, así como en las numerosas boutiques o en el célebre centro ocupado por artistas, el Tacheles. En esta calle también se encuentra la Nueva Sinagoga, particularmente reconocible por su cúpula dorada. Construida en el siglo XIX y destruida durante la guerra, fue reconstruida de manera idéntica en 1993.

Y puesto que esta es su última noche en Berlín, llega el momento de probar un poco más esa vida nocturna de la que tanto se habla. Para disfrutar de música electrónica pura, hay que acudir al Loftus Hall, mientras que los amantes de la new-wave y la música independiente se unirán al ambiente del Duncker. Visite el Asphalt para una buena dosis de house berlinés mientras que el Berghain deleitará a aquellos en busca de un ambiente mucho más festivo. Atención sin embargo si va a este último, es muy selecto y más vale presentarse bien vestido y bien acompañado, si es posible.

Reflejo de la amplitud cultural alemana, Berlín es una ciudad sorprendente que combina algunos de los elementos culturales más sofisticados del mundo y un enfoque sencillo y popular de la vida. Estos tres días, aunque están lejos de bastar para resumir la capital alemana, le permitirán dar un primer paso en el descubrimiento de su fuerte identidad.

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